LA IMPORTANCIA DEL NITROGENO EN EL CRECIMIENTO DE ROSALES SANOS

Artículo del Dr. T. Cairns, American Rose (mayo 1997), adaptado y traducido por Lyda Chevallier Boutell

El elemento más importante en el desarrollo de un rosal es el nitrógeno (N). Existiendo una deficiendia del mismo en el suelo, próximo a las raíces, el crecimiento de la planta se puede encontrar severamente limitado.
Esta condición es extraña teniendo en cuenta que el elemento nitrógeno es abundante en la atmósfera. Por ejemplo, el aire sobre media hectárea de tierra contiene una 35.000 toneladas del elemento. Pero en esa misma superficia el nivel de N en la tierra es en promedio de unos pocos kilos.

El N libre de la atmósfera desafortunadamente no puede ser usado por las plantas.
La importancia de suministrar N en abundancia no se reconoció hasta el siglo pasado. Liebig, químico alemán, supuso que las plantas tomaban N libre del aire.
Sin embargo, fue sir John Laws quien demostró con evidencia experimental que esto no era así. Por lo tanto, deben existir mecanismos alternativos para proveer a las plantas del N para su crecimiento y desarrollo.

El ciclo del N representa las distintas formas en que las plantas usan este elemento y lo ciclan para su reutilización.
En las capas superiores del suelo existe en general abundancia de materia orgánica, compuesta en gran parte por restos de plantas que contienen N en forma de proteínas o compuestos relacionados.
Esta forma de N tampoco le sirve a las plantas, pero sí puede transformarse en otros compuestos durante la descomposición de materia orgánica por bacterias y hongos presentes en el suelo.

MINERALIZACIÓN DEL NITRÓGENO

Durante la descomposición de la materia orgánica, el N pasa por varias transformaciones que resultan en amoníaco (NH4), luego nitrito (NH2) y finalmente nitrato (NH3).
Se llama "amonificación" al proceso de conversión de materia orgánica a mineral o a otras formas inorgánicas del N. Al mismo tiempo, se forman varios compuestos orgánicos de carbón que son usados por microorganismos para su crecimiento.
Cuando la materia en descomposición es de alto contenido en N, el excedente aparece en el suelo como amoníaco. Si el contenido, en cambio, es bajo en relación con los compuestos carbonados, los organismos en descomposición pueden usar el amoníaco formado además de usar el suplemento del suelo.
Por ejemplo, el uso de paja de trigo, que de bajo contenido en N, en "mulching" conduce a una deficiencia de N en el suelo, porque las bacterias necesitan más N para completar el proceso de descomposición.
Una vez formado el amoníaco en suelos bien aireados y no muy ácidos, es convertido por dos bacterias nitrificantes diferentes, primero en nitrito y luego en nitratos.
Esta doble transformación de amoníaco en nitrato se llama "nitrificación". Se conocen pocas bacterias nitrificantes del suelo, pero están ampliamente distribuídas. El proceso de oxidación de amoníaco a nitrito y a nitrato es un proceso que libera energía que las bacterias utilizan para formar sus compuestos orgánicos a partir de dióxido de carbono (CO2). Este proceso se conoce como "quimiosíntesis" en contraste con "fotosíntesis" (plantas verdes transforman CO2 en compuestos orgánicos con energía solar). La nitrificación es vigorosa si el suelo está bien aireado a una temperatura de 40ºC y si hay disponibilidad de calcio y de otros elementos esenciales.

EL CICLO DEL NITRÓGENO

Los procesos de amonificación y nitrificación convierten al N orgánico de plantas y animales muertos en compuestos que las plantas pueden utilizar, es fundamental el movimiento del N desde el suelo a la planta y viceversa. Este ciclo de reutilización es el que mantiene a la Tierra verde y habitable.
Sin embargo, hay pérdidas en este proceso. Por ejemplo, se pierde N continuamente del suelo por erosión en los cultivos, corte de flores y filtraciones. El exceso de nitrato por ser soluble en agua, puede drenar del suelo por lluvias o por agua de riego.
El amoníaco, en contraste, tiende a permanecer en el suelo y no se filtra tan fácilmente. El crecimiento y la floración constantes de un rosal agotan el suelo de N. Como los rosales son grandes consumidores de N como nitratos, en general requieren el agregado de fertilizantes para mantener un crecimiento vigoroso, ya que el nitrogeabono del suelo es usado rápidamente.

REEMPLAZO DEL NITRÓGENO

Durante la época de crecimiento, es evidente que la fertilidad del suelo decrece y es necesario agregar fertilizantes ricos en N para un crecimiento parejo durante todo el año. La pérdida del N del suelo puede compensarse de diferentes maneras:

El método más común usado por los rosarianos es el agregado de fertilizantes comerciales o estiércol.

FIJACIÓN DEL NITRÓGENO

Alrededor del año 300AC, Theophrastus escribió que los griegos usaban cosechas de chauchas para enriquecer el suelo. Los romanos, según Pliny, cultivaban cosechas similares y las daban vuelta, usándolas como fertilizante verde. Reconocían el valor de los lupines y de la alfalfa para enriquecer el suelo.
Hoy los cultivos de valor en este mecanismo son las legumbres, una familia muy grande e importante de plantas floríferas, por ejemplo: alfalfa, trébol, soja, etc. Su valor e importancia se deben a las bacterias especializadas que viven en los nódulos o tubérculos de las raíces.
Las bacterias son responsables de convertir el N gaseoso del suelo en amoníaco, usando azúcares u otros compuestos obtenidos de las leguminosas, como fuente de energía para la transformación.
Este proceso se conoce como "fijación de nitrógeno". No hay otras plantas verdes capaces de llevar a cabo esta función vital. La popularidad del uso de la alfalfa en rosales puede tener la ventaja de fijar el N.

FERTILIZACIÓN CON NITRÓGENO

Como el N que necesitan los rosales es principalmente en forma de nitratos, se pueden utilizar dos criterios para fertilizar.
El camino más rápido para suministrar N a los rosales es utilizar un fertilizante comercial rico en nitratos; nitrato de potasio es utilizado cuando hay una carencia de N, o un exhibidor desea al rosal una inyección de N. La desventaja es que el exceso de nitrato se va en el agua y no es retenido por el suelo, no es económico y puede generar un crecimiento vegetativo indeseable.
El rosariano en general seleccionará un fertilizante con diferentes formas de N, una forma balanceada de nitratos, nitrito y amoníaco, para dar una respuesta inmediata de nitratos y una liberación lenta de amoníaco y nitritos. Un producto que tenga las tres forma de N es un fertilizante deseable.
Entendiendo el Ciclo del Nitrógeno, el rosariano puede aprender a optimizar el crecimiento de los rosales.